#NWSL | Kayla McCoy: "soy más que una jugadora de fútbol"

Las Reggae Girlz se están abriendo paso de a poco en la NWSL. Un ejemplo de ello es Kayla McCoy, jugadora que fue elegida como el pick 18 en el draft de las universidades en 2019 por Houston Dash.

Conozcan a esta persona y jugadora, que además de llevar su talento a la cancha se ha encargado de que causar un impacto igual o mayor en su comunidad.

Sus primeros años

Kayla McCoy comenzó a jugar al fútbol apenas aprendió a caminar. Viene de una familia de atletas y es la menor de tres hermanos varones, todos jugadores de fútbol, así que es entendible que apenas aprendió a caminar y a poder correr, comenzara a patear pelotas. McCoy cuenta que siempre los acompañaba a sus entrenamientos y estaba presente en los partidos. Era la hermanita menor que siempre estaba ahí.

Su carrera a nivel club comenzó cuando tenía 12 o 13 años, a pesar de que nunca jugó para su escuela secundaria eso no le impidió elegir Duke. Su decisión fue esa universidad porque según ella era la mezcla perfecta entre la parte atlética y la académica.

Debido a que todos los años podían disfrutar de una buena competición, McCoy recuerda su paso por la universidad como años divertidos y excitantes mientras compartía la cancha no con sus compañeras de equipo, sino con sus amigas.

Sus años en Duke


Empezando por el 2015, McCoy se destacó en su primera temporada con Duke. Fue seleccionada como parte del equipo ideal del torneo de la NCAA y fue nombrada como parte del Mejor XI conformado por jugadoras de primer año (freshman).

En septiembre de 2016 una ruptura del tendón de Aquiles la dejaría afuera por 14 partidos pero eso no la detuvo. Sino que trabajó duro para volver y seguir dejando su huella a nivel universitario.


McCoy como una Blue Devil en Duke (foto: Icon Sports Wire-Getty Iages)

En 2017 fue nombrada como parte del primer equipo de la región elegido por los entrenadores así como del torneo de la conferencia de la costa atlántica (ACC). Entre ella e Imani Dorsey (ahora jugadora de Sky Blue) lograron marcar 28 goles en total, convirtiéndose en la segunda dupla más goleadora de la historia de la Duke.

En el 2018, su temporada final, Kayla McCoy pasó a ser una de las jugadoras más importantes a nivel nacional. Ese año terminó portando la banda de capitana del equipo y siempre dio el 100% tanto adentro como fuera de la cancha. Incluso fue considerada para el prestigioso trofeo MAC Hermann. Además, ese año lideró la tabla de goleadoras del equipo con 12 goles y 8 asistencias, con un xG de 0,55 goles por partido, quedando como una de las goleadoras top de la conferencia de la costa atlántica.


La delantera fue una de las grandes contribuyentes para que durante esos años Duke pudiera tener éxito en el torneo NCAA. Quedando como subcampeón en 2015 (su primer año), llegando hasta cuartos de final en 2016, en 2017 se quedó en semifinales (tercer puesto) y en 2018 llegó a la ronda de 16.


Pero no sólo se destacó en el fútbol sino también académicamente ya que obtuvo un GPA de 3.79 además de otros honores.


Otra cosa a resaltar es el hecho de que siempre fue cercana a los fans, queriendo conocer a la mayor cantidad posible de ellos. Tampoco le escapó a la prensa, sino que incluso sacaba de su tiempo para hablar con ellos.


Todos alaban su carácter y personalidad, siempre teniendo un cumplido listo y tratando a todos con el mayor de los respetos.

Dar, no sólo recibir


El trabajo en la comunidad es otro aspecto de su vida que merece ser resaltado. En el verano del 2018 viajó a Sudáfrica por un mes para dar clases teóricas, sobre deporte y la vida en general a los niños del lugar. Esto lo hizo gracias a un programa lanzado de forma conjunta entre Duke y Stanford, y McCoy fue la primera en ser parte del mismo. Además de ello, fue voluntaria en la Casa Ronald McDonald en Durham donde se ocupan de dar apoyo a las familias de niños con cáncer.


Sabiendo que una vida en movimiento es una vida saludable también se le ocurrió ser voluntaria en Bull City Fit, un programa para el bienestar de la comunidad que ofrece actividades gratuitas durante tardes y fines de semana para promover una vida activa. También se ocupó de ayudar a niños con obesidad por medio del programa lanzado en forma conjunta entre el fútbol femenino de Durham y la secretaría de parques y recreaciones.

En Houston Dash y a nivel nacional

Además de poder representar a Jamaica a través de su abuelo, el político Pearnel Charles, también entrenó junto con las inferiores de Estados Unidos a nivel sub 15 (2011/12), sub 18 (2013), sub19 (2016) y sub 20 (2014). Todo esto hizo que el medio TopDraweSoccer, especializado en fútbol juvenil de los Estados Unidos, la mantuviera muy presente.

El debut de McCoy en el club de Texas llegó el 19 de mayo frente a Chicago Red Stars, donde el club sumó una derrota de 1-2 y donde ella fue titular. Pero fue poco el tiempo que estuvo en el club ese año entre compromisos internacionales y la lesión que le ocurriría más tarde.


Houston Dash anuuncia el llamado de McCoy para el mundial (foto: Houston Dash)

Uno de los momentos más altos de su carrera se dio cuando se confirmó su lugar en las Reggae Girlz. Pero esta confirmación no fue para cualquier torneo, no. Sino que quedó seleccionada en la selección nacional de Jamaica, para la mayor cita del fútbol: el Mundial de Francia 2019.


Lamentablemente la alegría duraría poco y en el amistoso previo al mundial contra Escocia, Kayla se lesionó. En ese partido a McCoy le tocó entrar en lugar de Khadija Shaw en el minuto 69. En el minuto 83 recibió un pase de Cameron por la banda izquierda, entró en el área y disparó a pesar de la marca de Rachel Corsie. Sin embargo, después del disparo quedaría en el suelo, tomándose la rodilla.


La mala noticia llegó cinco días antes de ese 7 de junio que todos esperaban con ansias. En los entrenamientos posteriores al partido frente a Escocia, la jugadora había mostrado signos de recuperación pero los resultados de la resonancia magnética no dejaban lugar a dudas: Kayla McCoy se había roto los cruzados de la rodilla izquierda, lesión que le llevaría meses para recuperarse. Y lo peor de todo es que se perdería el mundial después de haber trabajado muy duro para ganarse un lugar entre las 23 seleccionadas por Hue Menzies.

Luego de la noticia el equipo fue de gran apoyo para ella y su entrenador decidió que se quedaría con el equipo en Francia para apoyarlo, ya que su actitud afuera de la cancha era muy valorado por todo el plantel. “Es fantástica, así que no dudamos en que se quedara porque le da mucho al equipo y nosotros la vamos a apoyar,” dijo Menzies al medio Jamaica Observer por esas fechas.


A la delantera le tomó 8 meses volver de su lesión, tras lo cual pudo jugar los clasificatorios para los juegos olímpicos. Allí jugó tres partido y marcó dos goles. Luego le tocó esperar unos largos meses hasta finalmente recibir la noticia de que Houston y la NWSL volverían a la acción en junio.

McCoy y su identidad


¿Cuál ha sido su mayor obstáculo hasta el momento? Las lesiones. Pero ella lo acepta. Sabe que las lesiones son parte de la vida de una atleta, aun si estas son inesperadas. Pero estas van más allá. McCoy comentó que estas afectaron lo que ella piensa de sí misma así como el lugar que le da al deporte.

A pesar de la lesión previa al mundial, esa no fue la primera vez que McCoy se rompió los cruzados. No, sino que cuando era muy joven, en su primer año de secundaria, también sufrió esta lesión. Lo cual desde ese entonces le hizo cambiar su punto de vista sobre el deporte, lo que significa ser atleta y cuanto de lo que ella es como persona se ve reflejado en el deporte que practica.


Kayla McCoy en el partido frente a Escocia (foto: Daniela Porcelli)

Según la jugadora fue como una llamada de alerta, porque le hizo darse cuenta qué tan rápido te pueden quitar algo que uno ama y en lo que pone el corazón.

“En ese momento me di cuenta que soy más que una jugadora de fútbol, a pesar de que es en la cancha donde he encontrado mi mayor éxito, no podía dejar que eso me definiera,” le dijo a Spectrum Inc.

McCoy describió esa lesión como una de los mayores experiencias de aprendizaje que ha tenido mientras crecía y trataba de mejorarse. Sin embargo, otra lesión le ocurriría más tarde, esta vez en la universidad cuando se rompió el tendón de Aquiles.


Pero la delantera ya había aprendido de su primera vez y fue capaz de manejar la segunda mucho mejor. Ya había aprendido que Kayla McCoy no era solamente una jugadora de fútbol, lo cual la ayudó a ser optimista, trabajar duro y disfrutar el proceso de rehabilitación.


Ahora sabe que el deporte es impredecible y que poner su entera identidad en algo tan incierto puede hacer que esta tambalee. Por el contrario, McCoy concluye que poner su identidad en algo más estable la ha ayudado a afrontar los altibajos de la vida de una mejor manera.


Y durante estos tiempos de pandemia, previa Challenge Cup, ha estado aprovechando bien su tiempo: tomó un curso médico online y aprendió más sobre el manejo de las lesiones. También un curso de guitarra, aprovechó el tiempo para leer, mirar películas con sus compañeras con quienes de paso entrenó tocando la pelota y haciendo diferentes ejercicios durante la cuarentena.

Sus cualidades y su fe en Dios


La jugadora está orgullosa de todo el trabajo duro que hace. ¿Su motivación? Ver que alguien trabaja más duro que ella. Además cree que es confiable y que tiene una mentalidad estable lo cual hace que las personas la consideren alguien a quien tomar como ejemplo, que las ayuda a asentarse cuando las cosas van bien o mal.


Además, tengo una fe muy fuerte y una relación muy fuerte con Dios y creo que eso me ha ayudado también a mantener los pies sobre la tierra y siempre mirar el cuadro completo, a jugar con libertad y sin la presión de tener que hacerlo bien, sabiendo que mi identidad no recae en el deporte que practico sino en mi fe y mi relación con Dios.”


Entender esto le ha ayudado a disminuir la presión en los partidos. “Puedes ir muy nerviosa a un partido, pensando ¿le gustará cómo juego al entrenador? ¿Les caeré a mis compañeras? ¿jugaré bien, marcaré un gol, evitaré que nos marquen goles? Pero si puedes ir a un partido sabiendo que quien eres no cambiará, sin importar qué pase durante el mismo, serás capaz de jugar con libertad al máximo de tu potencial y sin la presión de hacer ciertas cosas porque no tienes que probarle nada a nadie y no tienes que hacer nada espectacular. Si algo espectacular va a pasar, pasará y claro que tienes que hacer algo para que pase. Pero eso te da la habilidad de jugar con libertad, sabiendo que las fuerzas externas no determinan quién eres y te permite traer más alegría a tu juego.”


De lo que sí estamos seguros es del calibre de persona que es McCoy. ¿Por qué? Bueno además de lo mencionado con anterioridad, su coach James Clarkson mencionó que esta temporada se aseguraron de que las jugadoras del equipo sean, por sobre todas las cosas, buenas personas y que siempre sumen sea donde sea que les toque jugar, adentro o afuera de la cancha. Hasta ahora a la jugadora no le ha tocado sumar minutos pero sí estamos seguros de está contribuyendo de la mejor manea para el equipo desde otros frentes.

La carrera de Kayla McCoy, al igual que la vida, ha estado llena de altibajos pero lo importante es que ha podido sobreponerse de los momento duros y sabe que ella, como persona, es mucho más que una jugadora de fútbol. Sólo podemos esperar que siga ganando experiencia en esta Challenge Cup y que su camino con las Reggae Girlz continúe cuando finalmente Jamaica pueda volver a competiciones internacionales otra vez.

© 2020 Fútbol Ace. 

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