En busca de cambio en un año convoluto en la NWSL

“Más de lo mismo”. Esas fueron las palabras de un periodista ajeno a la liga cuando se enteró de lo que está pasando en la NWSL.


Aunque sus palabras parecen reflejar apatía con respecto a los hechos develados por The Athletic el pasado 30 de septiembre, también reflejan la lamentable realidad: en el fútbol en general, y más en la rama femenina, el tipo de hechos perpretados por Paul Riley y descriptos e investigados por Meg Linehan y Katie Strang, son moneda corriente en este deporte.

Una olla a presión

Desde el 2020 la NWSL ha estado aguantando golpe tras golpe. Volvamos al 2018. Dell Loy Hansen se unía oficialmente a la liga junto con su equipo Utah Royals. Craig Harrington fue nombrado como coach y el equipo demostró potencial desde sus inicios, terminando en quinto lugar al final de la temporada y quedándose afuera de play offs por tan solo dos puntos.

El año siguiente no fue tan malo para un equipo relativamente nuevo y terminó sexto. El 2020 demostraría ser el más complicado para la liga con la pandemia de COVID 19 haciendo estragos en todo el mundo y deteniendo la actvidad deportiva en el planeta. Sin embargo, Dell Loy Hansen apareció como el gran salvador y con parte de su fortuna contrató aviones privados para que todos los equipos pudieran viajar a Utah y los puso en uno de su numerosos hoteles, pagó por departamentos para las jugadoras que son madres e incluso les proveyó de niñeras. En esa burbuja en la que fueron puestas, las jugadoras tuvieron todo lo que necesitaban. ¿El objetivo? Que la NWSL fuera la primera liga del mundo en volver y de manera segura por medio de la Challenge Cup.


La copa fue jugada entre junio y julio y fue un éxito. Como consecuencia, la NWSL ganó los derechos de fanfarronear por ser la primer liga en volver en los Estados Unidos y demostró que estaba hecha para ser tomada en serio a pesar de ser una liga pequeña en su país. Sin embargo el 2020 también probó ser un año convoluto para Estados Unidos, con el movimiento Black Lives Matters ganando momento debido a los crímenes cometidos contra personas de raza negra y las jugadoras se sumaron a la lucha por la causa.


Fue a finales de agosto cuando The Atletic primero y The Salt Lake Tribune después, reportaron comportamientos racistas y sexistas del dueño de Utah Royals que fueron reportados por varios de sus empleados. No pasó ni un mes hasta que Craig Harrington también fue investigado por abuso verbal y mal manejo del equipo. La razón oficial para alejar a Harrington de acuerdo con el club fue “licencia administrativa” pero luego se harían conocidos los verdaderos motivos de su despido.

El club cesó sus operaciones tiempo después.

El 2021 llegó con grandes planes para la liga, con el COVID-19 todavía dando vueltas pero con la promesa de una temporada regular normal y la segunda edición de la Challenge Cup. En julio el entrenador del OL Reign, Farid Benstiti, renunció después de un año y medio de malos resultados con el club a pesar de contar con una plantilla repleta de talento. Todos en la liga asumieron que el motivo fue la falla deportiva pero hace poco se supo que fue por sus comentarios sobre el peso y cuerpo de las jugadoras. "Me dijeron que mi peso era la razón por la que no iba a jugar", contó Amber Brooks, una de las jugadoras del OL Reign. Recordemos que Lindsey Horan reportó que el coach la persiguió por el mismo motivo durante su tiempo en el PSG.


Otra cosa que trajo este año fue a un Sky Blue (ahora Gotham FC) totalmente renovado, con una gran campaña de marketing por detrás. Los resultados para el club después del rebranding demostraron resultados sin precedentes, con el equipo llegando a una final por primera vez en su historia. ¿La mente maestra detrás de todo esto? Alyse LaHue. Desde que fue nombrada como directora general en 2019 le dio un aire nuevo al club y trajo cambios muy importantes para una institución que estuvo a nada de cesar sus operaciones. Sin embargo, lo que parecía ser el trabajo de una wunderkind duró poco ya que para mediados de julio el club anunció su despido. ¿La razón? Haber infringido las nuevas políticas contra el acoso, recientemente establecidas por la NWSL.



A comienzos de agosto un nuevo problema surgió en la liga, esta vez involucrando al Washington Spirit. Su entrenador Richie Burke había sido acusado de abuso verbal, problema por el cual había sido apuntado con anterioridad cuando dirigió un club juvenil de Virginia. En esta ocasión, la ex jugadora del Spirit, Kaiya McCullough, contó al periódico The Post sobre el ambiente tóxico en el que ella y otras compañeras tuvieron que trabajar. McCoullough, que en 2020 transitaba su primer año en la liga, describió que cualquier cosa que ella o las jugadoras que no estaban entre las titulares hiciera mal podía hacer que Burke se pusiera a gritarles, las insultara o incluso las amenazara. Y no sólo eso sino que también fue explícita con los comentarios racistas que el ex entrenador hizo. Fue por esta razón que Burke fue removido del cargo y puesto en una posición administrativa. El club alegó que se hizo este moviento por motivos de salud deñ entrenador pero días más tarde se supo la verdad y al club no le quedó más remedio que despedirlo.

Aparte de Burke, el coach asistente Tom Torres también fue señalado por McCollough a The Post por los comentarios inapropiados que les hizo a las jugadoras estando borracho el pasado julio en una fiesta que se llevó a cabo una vez que el equipo quedó eliminado de la Challenge Cup.


Un mes más tarde, Molly Hensley-Clancy reportó para el Washington Post el ambiente que se está viviendo en Washington. Como lo describió una de las empleadas, el Spirit es un “club de muchachos” donde se deja afuera a las mujeres, en especial cuando se trata de decisiones importantes. Como fue reportado por este periódico y por The Post, empleadas del club ya habían hecho saber su preocupación por este ambiente en mayo de este año. Es importante destacar que un tercio de las mujeres que conformaban la directiva del club decidieron dejar sus puestos en junio. Además del ninguneo que se les hace a las mujeres, y en especial a las de color, el Spirit ha sido noticia por contratar hombres que están dentro del círculo de conocidos del dueño mayoritario, Steve Baldwin, a pesar de su poca o nula experiencia en fútbol femenino.


Y por si eso no fuera poco, actualmente existe una lucha de poder entre Baldwin y otra de las dueñas, Michelle Kang.

Kang, quien llegó al Spirit el año pasado comenzó a envolverse con el equipo, organizando cenas para las jugadoras y el staff. Además, Kang le hizo saber sus preocupaciones a Baldwin sobre el hecho de que el CEO Larry Best estaba maltratando a sus empleadas. Un tiempo más tarde, Baldwin inició una rivalidad con Kang y cualquiera que quisiera acercarse a ella. Incluso la dejó fuera de decisiones importantes, como la elección del nuevo presidente del club. De acuerdo con The Athletic a princios de septiembre, Best alegó que Kang violó las políticas contra acoso y descriminación estableciadas por la liga (una investigación está en curso). Incluso se la llegó a acusar de ser quien produjo el brote de COVID-19 en el equipo, lo cual luego fue desestimando ya que se comprobó que el brote surgió por una jugadora que no siguió los protocolos establecidos (dicho brote le costó al equipo una multa y dos derrotas por sendos 0-3 debido a que los partidos no se pudieron jugar).

En la misma semana del anuncio del despido de Richie Burke, Racing Louisville anunció el despido de su propio entrenador. Christy Holly fue acusado por sus jugadoras de propagar un ambiente tóxico. En su lugar, el entrenador de divisiones inferiores Mario Sanchez tomó su lugar como coach interino. El club no comunicó la razón en su enunciado emitido el 31 de agosto pero reportes hechos por el sitio WDRB mencionaron la razón ya comentada.




La olla estalla


Existe una broma interna entre los fans y periodistas de la liga cada vez que sale una nueva mala noticia que dice “es otro día normal en la NWSL”. Las bromas se acabaron con la noticia que Meg Linehan reportó el 30 de septiembre para el sitio The Athletic. En esta se encontraban relatos de parte de las ex jugadoras Sinead Farrely y Mana Shim, en los que describían con detalle la coerción sexual ejercida por su ex entrenador Paul Riley. Farrelly fue la más afectada por dicha conducta durante años.

Sinead Farrelly recibe rosas de parte de los Rose City Riveters después del partido junto con Mana Shim (izquierda) Allie Long (derecha) - Photo: Jaime Valdez - Tribune Photo

La historia contada por dichas jugadoras encaja con el comportamiento descripto normalmente por abusadores, donde primero identifican a su posible víctima, luego construyen una amistad para ganar la confianza de la potencial víctima hasta que logran controlarla, aislarla de su círculo y que ellas piensen que les deben lealtad y así iniciar el abuso (cualquiera sea el tipo) manteniéndolo en secreto.

De acuerdo con lo relatado a The Athletic, Riley le hizo creer a Farrelly que tenía mucho potencial, que era una de las mejores jugadoras que él vio en su vida pero que necesitaba el entrenador correcto para llevarla al máximo de su capacidad. Además le decía que era hermosa, que los hombres que intentaban coquetear con ella no la merecían y le daba dinero cuando el equipo iba a bares para comprar alcohol para todas las jugadoras.

La historia entre los dos fue de larga data. Antes de la existencia de la NWSL, la WPS era la principal liga en los Estados Unidos y Paul Riley era entrenador en uno de sus equipos: el Philadelphia Independence, y para el 2011 Farrelly fue elegida por él en el draft. Ya en su año como novata, él comenzó a aproximarse a ella en partidas de beber en bares, donde él pagaba por la cuenta de todas sus dirigidas. Comenzó por sentarse a su lado durante esas noches y luego a hacerle preguntas de carácter personal que, según Farrelly, la hicieron sentir especial.

Farrelly cayó en un estado de dependencia al querer probarle a Riley que él no se había equivocado al apostar por ella. En los entrenamientos, el ex entrenador la colocaba entre las suplentes pero al siguiente partido la ponía entre las titulares. Hacia dudar a la jugadora de su propia capacidad, lo cual generó en ella un deseo de probarle su valía y eso la llevó a rechazar la oportunidad de tener un lugar en el equipo nacional de los Estados Unidos. Sinead había sido llamada al USWNT en su primer año en Philadelphia, llamado que aceptó con gusto al principio. El problema fue que, una vez que volvió a su club, Riley la hizo sentir culpable diciéndole que había traicionado a sus compañeras y que merecía estar en el equipo nacional pero sólo si él era el entrenador. Como consecuencia Farrelly rechazó el siguiente llamado extendido por Pia Sundhage, quien era la coach de USA por aquel entonces.

La temporada terminó ese año para el Independence y luego de otra partida de beber, Farrelly y Riley, quien estaba casado por aquel entonces, tuvieron relaciones. Esta maniobra de coerción, donde el alcohol estaba siempre envuelto, no fue algo que sucediera una sola vez.

Pero apenas un año más tarde, la WPS se terminó y Riley se fue a Long Island donde fue entrenador de un equipo semiprofesional. Farrelly también terminó jugando ahí. La jugadora contó que durante su tiempo allí, hubo una ocasión en que tanto ella como otra jugadora tuvieron relaciones con el entrenador.

"Nos llevaremos el secreto a nuestras tumbas", le decía siempre Riley después de estos encuentros.

Como consecuencia de esto, Farrelly se volcó a la bebida e incluso comenzó con ataques de pánico durante su tiempo en Philadelphia, mientras deseaba no existir y poder salir de esa situación pero sin saber cómo.


La misma historia continuó en 2013. Era el año uno de la NWSL y a pesar de que Farrelly estaba en FC Kansas City, lejos de Riley, el acoso psicológico continuó para luego mudarse a Portland Thorns, en 2014. En el exitoso club de la costa oeste, Riley continuó con su persecusión. Mientras intentaba identificar a su próxima posible víctima, el ex entrenador llevaba a las jugadoras a "retiros" obligatorios en su mansión privada en Long Island, hacía comentarios inapropiados sobre el peso y sexualidad de las jugadoras y las llevaba a beber. Algunas de sus dirigidas recuerdan que usó las palabras "idiotas", "hijas de puta" y "malditas vergüenzas" para referirse a algunas de ellas, además de regañar a una de las jugadoras que llevó a su hijo al entrenamiento.


Su próxima víctima

Mana Shim sintió que le "debía una" a Paul Riley desde el principio. Su primera temporada con Portland en 2013 había sido muy prometedora y se había convertido en una de las favoritas de los fans por su personalidad. Sin embargo, Houston Dash la había seleccionado como parte de su squad en el draft de expansión, lo cual significaba que tendría que dejar la ciudad que tanto quería, donde ya había construido su vida. Shim habló con Riley y él le prometió que haría lo que pudiera para recuperarla. Llegó el draft universitario y fue entonces cuando el ex entrenador cumplió con su palabra.


Mana Shim festeja con Tobin Heath (credit of photo where is due)

Pero en 2014 Riley marginó a Shim y cada vez le dio menos minutos para jugar. La centrocampista se esforzaba más y más en los entrenamientos pero nada parecía bastarle al coach. La dinámica cambió antes de la siguiente temporada cuando Riley la hizo el foco de sus atenciones.

Fue en el club de la Ciudad de la Rosa donde Riley implicó a Mana Shim en sus avances. El hombre intentó utilizar el mismo modus operandi que con Farrelly. Entre sus actos más despreciables, Shim comentó que su ex entrenador la presionó tanto a ella como Farrelly para que se besaran en su habitación de hotel mientras él las observaba. Si lo hacían, le ahorrarían al equipo una durísima sesión de entrenamiento sumamente agotadora. También utilizaba ciertas estrategias para invirtarla a su cuarto de hotel para hacer análisis de video, donde una vez la recibió en ropa interior e incluso llegó a enviarle una foto en paños menores. Riley comenzó a borrar los límites profesionales enviándole mensajes de texto cada vez más frecuentes, invitándola a tomar café y luego a cenar.

A todo esto, Shim estaba en pareja pero decidió no contarle nada a ella porque no sabía cómo manejar el asunto. Su confidente terminó siendo Farrelly, a quien Riley designó como su compañera de cuarto durante los viajes. Cabe resaltar que el ex entrenador había mermado en sus avances contra Sinead dado que la jugadora empezó a salir con una de sus compañeras de equipo, cosa que no le cayó nada bien.


En junio, Mana le contó a Sinead lo que estaba pasando. En aquel momento, Farrelly no le dijo nada a Shim sobre el hecho de que ella había pasado por lo mismo pero sí comenzó a ser su cómplice para evadir los avances de Riley. Pasó un mes más hasta que Shim le contó a su hermana y a su pareja todo lo que estaba ocurriendo, incluyendo una invitación para ir a Vancouver para ir a ver la Copa Mundial 2015 juntos.


Shim también le contó a Alex Morgan, ex Portland Thorns, lo que estaba sucediendo. Después de decirle a Paul Riley que no la molestara más, intentaron por todos los medios encontrar alguna forma de hacer un reporte anónimo pero no la encontraron. Sencillamente ese tipo de reportes no existía en la liga por aquel entonces y recién se estableció como medio de denuncia este año.

En septiembre 16, Shim envió un email al por aquel entonces comisionado de la liga, Jeff Plush, al dueño del equipo Merritt Paulson, al director general Gavin Wilkinson y al mismo entrenador, detallando el comportamiento de Riley.


Después de los emails enviados, la directora de recursos humanos Nancy Garcia Ford respondió y le pidió a Shim tener una reunión. En la misma, la directora expresó que Shim no tenía la suficiente evidencia para corroborar lo que ella comentó en su email ya que había borrado los mensajes y fotos de Riley por miedo a que su pareja los descubriera. Farrelly fue llamada también para corroborar los hechos, lo cual hizo, pero nunca llamaron a Morgan.

A pesar de esto, una semana más tarde el club anunció que no renovarían el contrato de Riley. Ese año el club no alcanzó la meta de clasificarse a play offs y terminó en sexta posición. Por lo tanto, desde afuera, parecía que la decisión era más futbolística que otra cosa. Según Riley, le hicieron una entrevista pero todo fue aclarado después de una investigación hecha por el club. "La investigación no reveló hechos que vayan contra la ley pero el señor Riley ha violado nuestras políticas. Como resultado hemos decidio no renovar su contrato. Los resultados de la investigación fueron compartidos con la liga", dijo el club en un enunciado emitido el 29 de septiembre de este año.

"Traición institucional"

Actualmente, tanto Farrelly como Shim ya no son futbolistas. Sin embargo, Paul Riley continuó en funciones hasta el jueves 30 de este año cuando el North Carolina Courage anunció el cese de su contrato de manera inmediata. Es más, luego de que se despidiera de Portland fue anunciado como el nuevo entrenador del por aquel entonces llamado New York Flash (renombrado más tarde North Carolina Courage).

¿Acaso la liga no sabía lo que estaba pasando? Según The Athletic, el 15 de marzo de 2021 Shim envió un email a la ex comisionada de la NWSL, Lisa Baird, para pedir que se hiciera algo con la falla en la investigación sobre Riley pero Baird decidió salir por la tangente, señalando que había revisado los archivos y que la investigación se había hecho pero que no estaba en condiciones de compartir ninguna información. Farrelly hizo lo propio en abril, mencionando lo ocurrido con ella, que estaba dispuesta a tener una entrevista y que estaba muy preocupada por las jugadoras del North Carolina Courage.


La respuesta de Baird fue la misma que le dio a Shim, señalándole también la nueva política anti acoso establecida por la liga en abril que Alex Morgan logró conseguir con el apoyo de 240 jugadoras. Además, le agradeció por su email y le deseó lo mejor.

Cabe señalar que estos hechos que Meg Linehan y Katie Strang develaron el 30 de septiembre permanecieron ocultos durante 6 años. Tiempo durante el cual estas mujeres tuvieron que callarse por miedo a las represalias que pudieran tomar en su contra y por miedo a que nadie les creyera como pasó cuando se acercaron a contar lo sucedido a la directiva de Portland. Es irónico cómo un club que siempre se ha jactado de tener la vara bien alta en lo que respecta al fútbol femenino, falló cuando más se lo necesitó.


Gavin Wilkinson y Merritt Paulson no sólo sabían lo sucedido sino que en su momento ni siquiera se hicieron presentes para escuchar a Shim luego de que ella les enviara el email antes dicho y no alzaron la voz cuando Riley fue contratado apenas meses más tarde por otro equipo de la misma liga. Lo que es más, Paulson mantuvo un trato amigable con Riley durante todo este tiempo. Wilkinson, por otra parte, le pidió en su momento a Shim que no hablara de su vida personal con los medios. Según la ex Thorns, el tono que usó fue amable pero el mensaje fue claro respecto a que en las entrevistas solo se debía hablar de fútbol.

Los Timbers Army apoyan a las jugadoras de Portland Thorns en el partido contra Inter Miami (Photo: Credit where is due)

A la luz de las revelaciones de las dos ex jugadoras, es Farrelly quien dijo que aprendió el término "traición institucional" a partir de lo que le sucedió. Se suponía que el club debía proteger a sus jugadoras, que los empleados de dicha institución no debían abusar del poder otorgado a ellos. Algo que ha sucedido de manera sistemática, no sólo en Portland, sino en los clubes mencionados en la introducción de este artículo y quizás con el correr del tiempo se incluyan en esta lista al resto de los clubes de la NWSL.

Como consecuencia, las jugadoras han hecho público que desean retomar el poder que se les ha quitado y/o negado durante todos estos años. Uno que estuvieron dispuestas a ceder con tal que la NWSL no fuera la tercer liga profesional femenina en los Estados Unidos en desaparecer. Porque ese es el parecer general y lo que se les ha hecho creer a estas jugadoras: que deben dejarse pisotear y atropellar con tal de que no haya un discurso negativo en la NWSL y que eso aleje a los sponsors e inversionistas.

Dispuestas a hacerse oir, las jugadoras de Portland colocaron en sus redes sociales las demandas que le están haciendo al club, entre ellas la de colocar a Wilkinson en licencia administrativa hasta que terminen las investigaciones correspondientes. El club cumplió con esa parte, quizás la más sencilla, pero le falta cumplir con el resto.

Por otro parte, las jugadoras del Washington Spirit también elevaron un comunicado una vez que Steve Baldwin anunció que daba un paso al costado para dejar como máxima autoridad al actual presidente del club, Ben Olsen. Sin embargo, esto no fue suficiente para las jugadoras que están pidiendo que Baldwin venda su parte del club a un precio razonable a Michelle Kang, otra de las propietarias.

Así mismo, por medio de la NWSL Players Association, las jugadoras de la liga en general han demandado que los doce clubes de la liga sean investigados para determinar si ha ocurrido algún caso de abuso en algún momento de su historia; un protocolo que asegure el cese de las actividades de cualquier persona de poder en un club que esté bajo investigación y acusado de abuso; que la NWSL revele lo que encuentre en cualquiera de las investigaciones en curso, incluida la de Paul Riley del 2015; entre otras (la lista completa de demandas se puede leer